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Dulces De La Rosa, el rey del mazapán mexicano

En los años 40 del siglo XX don Jesús Michel González necesitaba sacar a flote, junto con su esposa, Elvira Velasco, una familia con trece hijos. Hoy en día es casi imposible mantener una familia tan grande, pero para aquellos años era el pan de cada día. Decidieron retomar un negocio familiar que inició en Guadalajara con unas pastillas perfumadas, las cuales fueron un tremendo fracaso.

Al darse cuenta de que las ganancias no eran las que esperaban, se pusieron un poquito más creativos y decidieron apostar por otro tipo de dulces colocados en palos. Los trece hijos eran los encargados de colocarlos en un palo de madera y dibujar una carita en cada uno de ellos. Aunque vendían sus productos únicamente de manera local, estaban teniendo muy buenos resultados con algo tan sencillo.

Una década después, en los 50, la familia creó una receta que acabó para siempre con sus problemas económicos: el mazapán de cacahuete. El mazapán, que en realidad es de origen europeo, tradicionalmente se elabora con almendra. Sin embargo, don Jesús Michel no tenía la capacidad económica como para producir un dulce elaborado a partir de almendra. Por ello decidió modificar la receta tradicional del mazapán sustituyendo la almendra por el cacahuete. Un pequeño cambio que lo convirtió en el rey del mazapán.

La comercialización de los mazapanes De La Rosa

Los primeros mazapanes se vendieron bajo la marca Conitas, con un logo con tres fresas. Sin embargo, por aquel entonces, en Ciudad de México ya existía una empresa que distribuía dulces con la marca Cerezos y tres cerezas en el logo. Los logos eran demasiado similares, por lo que se decidió modificarlo para poder afrontar la creciente demanda y no tener problemas legales ni de confusión de marca.

Decidió cambiarlo por una rosa en honor al sobrenombre de ciudad de las rosas que se le daba a la capital de Jalisco, Guadalajara. El nombre de la marca se lo dio el público. El producto se hizo tan famoso y el símbolo tan distintivo por lo que la gente cuando entraba a la tienda pedía uno de la Rosa. La familia decidió cambiarle el nombre de Conitas por De la Rosa en 1950.

A pesar de la fuerte demanda, la producción inicial era bastante artesanal. El mazapán se elaboraba en grandes recipientes de cobre y los envolvían a mano. Era todo un reto envolverlo sin romperlo. Hoy en día el trabajo se ha modernizado, lo que permite producir a la marca alrededor de 9 millones de mazapanes al día.

El relevo gerenacional en mazapanes De La Rosa

En 1984 falleció el fundador y dueño de la marca. La empresa sin embargo continuó en manos de la familia hasta la actualidad. Fue tras el cambio en la dirección, con uno de los hijos del fundador al cargo, cuando la factoría de mazapanes comenzó a modernizarse. La mecanización permitió que los trabajadores tuvieran trabajos especializados, por lo que era necesario que también tuvieran una educación adecuada. De la Rosa abrió en esta época una escuela para sus empleados, donde aquellos que no hubieran terminado la secundaria podrían estudiar al mismo tiempo que trabajaban para la marca. Gracias a esta escuela, más de 3.000 trabajadores han pasado ya por sus aulas.

La marca De la Rosa ha convertido a la familia Michel en una de las más poderosas de México. Tan es así, que en 2017 su presidente, Enrique Michel, ingresó en política apoyando al entonces candidato López Obrador. Los planes de Michel eran convertirse en gobernador del Estado de Jalisco. A pesar de estas ambiciones, nunca llegó a presentarse para el cargo al no contar con suficientes apoyos.

Dulces De la Rosa cuenta actualmente con cuatro plantas en Jalisco, las cuales exportan a 34 países. Ha conseguido colocarse como uno de los grandes entre las empresas de México.